La Ciudad

Castelsardo es un pueblo medieval situado en el Norte de la Cerdeña, en el Golfo de Asinara, que prácticamente se conserva intacto, gracias a su privilegiada posición geográfica, un promontorio que cae sobre el mar y que lo ha protegido de ataques e incursiones durante siglos . El presente habla de su ilustre pasado como ciudad de los Doria, fortaleza aragonesa y Ciudad Regia de Cerdeña, a través de los testimonios histórico-artísticos que aun lo caracterizan y que se remontan a los tiempos de los primeros asentamientos prehistóricos. Castelsardo es hoy una población turística bien equipada, con un puerto turístico y bellísimas playas y calas, ideales para veraneo. Durante el año, ritos y tradiciones, como la famosa Fiesta de Lunissanti, marcan el compás de la vida de todos los días, caracterizada por el laborioso quehacer de artesanas del trenzado, pescadores y agricultores. Historia castelsardo panorama La historia de Castelsardo comienza con el Neolítico, con los paleosardos arcaicos. Los testimonios arqueológicos en el territorio de Castelsardo más importantes de este periodo son las llamadas Domus de Janas, literalmente Casas de las hadas, construcciones funerarias excavadas en la roca. Lo más característico del paisaje de los alrededores de Castelsardo son los famosos nuraghe. Son, muy numerosos en Anglona, restos de la cultura nurágica y aun hoy se discute para qué servían. La hipótesis más razonable es que hayan sido una especie de fuertes, puntos desde los que controlar el territorio, estructurados con un asentamiento alrededor suyo, en el que predominaban cabañas circulares con hogar en el centro. Tras la segunda mitad del siglo VIII y el siglo VII a.C., los Fenicios llegaron a Cerdeña, a los que siguieron los Cartagineses como primera verdadera dominación extranjera en tierra sarda hasta la llegada de los Romanos. La historia de Cerdeña durante la edad Romana es la historia de la ciudad, de la población, de ejércitos y de contrastes, pero también de importantes novedades: con los Romanos se construyó el primer sistema viario de la isla, que aun hoy se utiliza. Las ciudades a partir de las que se diseñaron las otras vías de la isla eran principalmente dos: Olbia y Tibula, que quizás corresponde a la actual Castelsardo, cuya identificación se funda sobre todo en las coordenadas geográficas aportadas por Tolomeo. El salto llega en el siglo X, con la familia genovesa de los Doria que, durante las luchas entre las Repúblicas Marineras con Pisa, fortificó el promontorio por motivos comerciales, bautizándolo como Castelgenovese. Los Doria desarrollaron tanto el urbanismo como el ordenamiento político-administrativo a través de los Estatutos, documentos que recogían normas que regulaban la actividad ciudadana. Fue un periodo de guerras y luchas dentro de la misma familia y también contra los aragoneses, a los que Matteo Doria había cedido la ciudad en feudo en 1357. En 1448 los Aragoneses conquistan definitivamente Castelgenovese, rebautizándola Castellaragonese y elevándola al rango de Ciudad Regia, o sea dependiente directamente de la Corona de Aragón, que poco más tarde se uniría a la de Castilla. Esto permitió a la ciudad gozar de una cierta autonomía: los Estatutos de Galeazzo Doria se mantuvieron en vigor y las fortificaciones fueron restauradas. También en el mismo periodo fue construida la Catedral de la ciudad, tras el traslado en 1502 de la sede episcopal desde Ampurias. El pueblo estuvo ininterrumpidamente ocupado por los aragoneses hasta el advenimiento de los Saboya en 1720, cuando Carlos Emmanuel III le dio el nuevo y definitivo nombre de Castelsardo, de forma que definitivamente se desvinculó de los nombres dados por los anteriores dominadores. Territorio castelsardo panorama Castelsardo forma parte del territorio de Anglona, en la provincia de Sassari, se encuentra en una posición privilegiada, en un acantilado sobre el mar, dominando el paisaje del interior, compuesto predominantemente por colinas. Algunas panorámicas son de notable belleza, caracterizadas por las rocas calcáreas, con altiplanos y mesetas excavadas por la erosión y que forman barrancos o riscos. La vegetación predominante es la típica de la mancha mediterránea, que también se ha desarrollado en el interior y no solo en las costas, mientras que los bosques se extienden por pocas decenas de hectáreas. En muchas de estas vertientes, los cursos de agua, entre los que destaca el río Coghinas, han excavado valles muy profundos, donde no es rara la formación de grutas de dimensiones medias. En el interior se pueden encontrar rebaños de ovejas o vacas pastando, que son tan característicos del paisaje sardo.