Las cerámicas.

Las cerámicas.

La tradición sarda en cerámicas es antiquísima, pero sólo a partir del siglo XVII se conservan documentos que avalan esta producción. La producción más vasta y compleja tiene lugar en la zona de Oristano, con formas decorativas que después se han aplicado en arquitectura: las gárgolas, que aplicadas a las viseras de las “case campidanesi” (ejemplos de la arquitectura rural de la zona) servían para canalizar el agua de los techos, según usanza de las casas romanas o de Pompeya. Estás gárgolas, esmaltadas tras la cocción, adquieren colores y reflejos intensos y luminosos, al contrario de las romanas, que estaban realizadas simplemente con arcilla.

La producción moderna de la cerámica está caracterizada por una sola matriz original que confiere un estilo único, por espíritu y por técnica. La mayoría de los objetos producidos lo son para ser utilizados, pero no faltan objetos puramente decorativos, como por ejemplo bajorrelieves o jarrones decorados con figuras, entre los que destaca el Jarrón de Oristano con la representación plástica de Eleonora d’Arborea. Este tipo de artesanía, cuya producción está limitada, ofrece aun un producto interesante y de cierta calidad.