Muebles y ajuar

Muebles y ajuar

La casa tradicional sarda se caracteriza por un ambiente especial, con pocos muebles, una mesa, alguna que otra silla, unos cuantos pinchos de hierro alineados entorno al hogar, alguna jarra y muchos cestos colgados de las paredes: todo esto es lo que distingue una cocina sarda, especialmente en el campo o la montaña, lejos de centros habitados.
Idéntica sancillez caracteriza a las otras habitaciones, donde todo se concentra en poco espacio y en pocos muebles. En la habitación de dormir destaca la cama, que es su objeto más noble, rodeada de uno o más baúles finamente grabados, sobre el que están situados los cubrecajas y otros pocos objetos decorativos.
Contrastando con la sencillez de toda la casa están presentes las camas , sobre las que se colocan amplios y elaboradísimos bordados. Destacan los de Ittiri, verdaderos monumentos de puntillas, con blanquería bordada y grandes mantas de colores vivaces.
Lo más característico de la ebanistería sarda son los baúles o, más propiamente dicho, las arcas nupciales. Existen de todos los tamaños, algunos tienen forma alta y estrecha, otros son pequeños baúles de viaje.
Los muebles sardos se pueden clasificar en tres categorías: los que recuerdan las orlas medievales, los que han recibido más intensamente las influencias barrocas, y los que, todo y haber sido influenciados por el Setecientos, no han abandonado los motivos isleños. El arca aún hoy representa una fuente de inspiración continua para el artesano del mueble, con reproducción de las formas y usos más tradicionales y convirtiéndolo en refinado objeto de decoración, que bien puede integrarse también en una casa moderna.