Semana Santa

Semana Santa

El Lunissanti de Castelsardo es una manifestación popular única en su género, con raíces que se remontan al Medioevo y en las Sacras Representaciones. Su origen tuvo lugar cuando los monjes Benedictinos protegían la vida religiosa, social y cultural de la población que vivía en Tergu, Castelgenovese y sus alrededores.

A los monjes les sucedieron los laicos, quienes perpetuaron la tradición: los protagonistas del Lunissanti son de hecho miembros de la Hermandad de la Santa Cruz. Se trata de la procesión que se lleva a cabo el Lunes Santo (de aquí el nombre), es decir, el lunes siguiente al Domingo de Palmas, en que se llevan en procesión los Misterios y los instrumentos de la Pasión de Jesús.

En Castelsardo y en Tergu, el Lunissanti sintetiza el sentimiento popular, fundiéndose el momento sacro y solemne de la evocación de la Pasión con la fiesta profana del retorno de la primavera. La ceremonia inicia muy temprano, con una misa celebrada al amanecer en la capilla de Santa María. 

En la misa participan sobretodo los apostuli (hermanos escogidos para llevar los misterios) y li cantori (componentes de los tres coros que participan en los ritos), vistiendo el traje de la hermandad: una túnica blanca con capucha.

Apenas termina la misa se prepara la procesión, en la que desfilan los Misterios alternándose con los grupos de cantores, que inician con sus coros. Existen dos partes fundamentales: la de los cantori y la de los apostuli. Cada una de ellas está a su vez sub-dividida. Los cantori están agrupados en tres coros, cada uno de los cuales toma el nombre del fragmento que canta. Los coros son, pues: lu Miserere, lu Stabat y lu Jesu.

Dentro de cada coro hay otras sub-divisiones, en función de la tonalidad de los cantori.

También los apostuli se dividen en función del Misterio que cada uno representa y lleva. La procesión, en la que el clero no participa, se dirige hacia la abadía de Nostra Signora di Tergu, avanzando al ritmo de los cantos con una parada por cada turno de canto. Pasadas unas horas y habiendo llegado al Monasterio de Tergu, los Misterios son expuestos delante del altar según el orden de llegada, mientras los coros continúan y se celebran los sacramentos.

Cuando finaliza la mesa, los participantes se reúnen en grupos para comer en los prados que están enfrente de la abadía. 

Es precisamente en este momento que se pone en evidencia la celebración de la fiesta de llegada de la primavera, con comidas y fiestas que conjugarían mal, si se llevaran a cabo en otra situación, con el aspecto solemne y trágico de la representación de la Pasión.

Al anochecer se vuelve al pueblo, recorriendo el mismo itinerario de la mañana, la procesión se concluye con la entrada en la iglesia de Santa María, desde donde había iniciado por la mañana. En Castelsardo la multitud se desdobla en dos grupos, se apagan las farolas y se encienden las velas que llevan los Hermanos y las Hermanas: con esto el atravesar las calles medievales del centro se convierte en algo altamente sugestivo. 

Finalizado el recorrido de vuelta de la procesión, se celebra, con una multitudinaria participación de gente, una función solemne de agradecimiento por haber disfrutado, una vez más, de la participación en el Lunissanti.

Para Castelsardo y sus habitantes esta fiesta resulta una verdadera identidad cultural y es símbolo de pertenencia a la propia tierra de origen.

 

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