Vestidos y Joyas

Vestidos y Joyas

El traje representa una de las mayores manifestaciones de la cultura sarda, a través de una rica variedad de vestidos, especialmente femeninos. Éstos no son solo un objeto de lujo para llevar con ocasión de las fiestas, pues han sido, al menos hasta los años 50-60, la ropa con que todos se vestían, el vestido cotidiano, aun hoy utilizado por los ancianos en los pequeños pueblos del interior. Es difícil remontarse al origen de los trajes: pero los femeninos que actualmente se llevan son distintos de los antiguos, en las líneas, los elementos decorativos, los tintes y las telas. Esto es especialmente cierto en las zonas costeras, mientras que los vestidos de las poblaciones de montaña, por ejemplo los de Barbagia, han conservado más la antigua tradición, con modelos simples de sabor original.

El traje masculino está más enraizado en la cultura sarda, en toda la isla está formado por unos pocos elementos comunes. Este vestuario, ligado a las necesidades de la actividad masculina, especialmente el pastoreo, es sencillo y parecido -sea en el uso de la piel de cordero, de los calzari (sandalias al estilo de las antiguas romanas), de la mastrucca (especie de chaleco tipo casaca), del gabán y del gorro- al de los antiguos habitantes de la isla. Precisamente la mastrucca, confeccionada con piel basta de animal y que habitualmente es llevada por los pastores sardos en todas las estaciones del año, es considerada una de las prendas más antiguas de las que comúnmente aun se usan en el área Mediterránea.

La orfebrería es una de las más refinadas expresiones de la artesanía de Cerdeña. Las joyas están estrechamente ligada al vestuario sardo, como elementos decorativos lo integran y lo completan: collares, cadenas, colgantes, amuletos y otros complementos en general. Una mujer sarda nunca renuncia, en los actos oficiales, a completar su vestuario con múltiples joyas. La producción de la orfebrería sarda varía de provincia en provincia y desde siempre ha estado influenciada por las importaciones del continente. Debido a esto es difícil catalogarla y clasificarla según categorías homogéneas sea en estilo o en origen. De todas formas, la orfebrería sarda ha sido capaz de asimilar las enseñanzas de las escuelas mediterráneas, alcanzando elevados niveles de calidad: como por ejemplo la producción de filigrana que, introducida en Cerdeña por escuelas importantes como las de Sicilia, Campania, Abruzzo y Toscana, ha alcanzado una caracterización típicamente isleña. En pocas regiones las joyas de filigrana se elaboran como en Cerdeña, con tanta precisión en los detalles y fineza. La artesanía orfebre sarda también se caracteriza por la producción de pequeños objetos de plata: porta perfumes, símbolos mágicos contra el mal de ojo, objetos propios de toilette femenina y los llamados spuligadentes, que se llevan colgados de los cinturones de plata que adornan los corsés.